sábado, 8 de noviembre de 2014

La ubicación del alumno puede condicionar su participación en clase

 No hay muchos estudios que aborden la cuestión de la influencia del ambiente de la clase sobre el comportamiento de profesores y alumnos o su influencia en el aprendizaje. Sommer (1967), en un estudio llevado a cabo en seis secciones de discusión de una clase de introducción a la psicología, encontró que la participación en clase se relaciona con la disposición de los asientos. Así, en las aulas pequeñas las oportunidades de participación de un alumno en la discusión de clase eran ligeramente mayores que en las aulas grandes; siendo la participación del alumno en las aulas grandes más referidas a preguntas de aclaración o peticiones de repetición de un contenido. Además observó que, en la disposición de estilo seminario, los estudiantes que estaban sentados enfrente del ponente participaron más que los que estaban situados en los lados. También, que las aulas con filas rectas, los estudiantes situados en la parte de adelante participaron más que los estudiantes situados en la parte trasera, y que los estudiantes situados en el centro de cada fila participaron más que los estudiantes situados a los lados. Para Sommer estos resultados confirman la hipótesis de que a mayor contacto visual directo se produce una mayor interacción.

Por su parte Adams y Biddle (1970), en un estudio llevado a cabo sobre la participación de estudiantes en clases, aportaron que la mayor participación de los alumnos proviene de los que están situados en el centro del aula y sobre todo en las tres posiciones situadas una detrás de la otra frente al profesor. En concreto estos autores hablan de que el 63%, de las 1176 conductas de participación observadas, provendrían de la zona triangular establecida por los tres asientos que ocupan el frente central de la primera fila, frente al profesor, y los tres posteriores al alumno situado en el centro.
Fig.1 Zona de mayor participación en clase según las observaciones de Adams y Biddle.

Koneya (1973) además aportó que los estudiantes activos (mayor tasa de verbalización) tienden a escoger los asientos situados en la zona de participación en mayor proporción que los de actividad moderada o baja. También observó que si les asignaba asiento en la zona central a los estudiantes, tanto los muy activos como los moderadamente activos hablaban más en la zona de mayor participación que sus equivalentes fuera de dicha zona. Pero, sin embargo, los que se habían mostrado escasamente activos mantuvieron esa condición también cuando fueron situados en la zona de mayor participación. Koneya habla de una “ecología de la participación” en las aulas que puede servirnos para predecir, en función de la tasa de verbalización de los alumnos, los lugares que voluntariamente van a ocupar en el aula.

 Vemos por tanto que los aspectos ambientales pueden fomentar la participación en clase y facilitar o dificultar la interacción profesor-alumno.
 
 
 
 
 
 
 

 


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